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07 mayo, 2006

Marco Teórico: Retratos

El retrato es un documento, nos muestra como es o como era la persona figurada, cuales son o cuales eran sus rasgos físicos y, en el caso de las obras maestras, que se encuentra detrás de su apariencia.

Un buen retrato es una obra de arte imperecedera, fruto de un encuentro buscado y voluntario entre un artista y un modelo que posa ante él, y muestra tanto la imagen que el artista recoge, transcribe y transmite al público y a las generaciones venideras.

Consiste en la interpretación que el artista realiza del aspecto de una persona y de su personalidad, de su cargo y de las cargas que asume y que le afectan. La interpretación la realiza a partir de la observación crítica de la pose y de la expresión que el modelo adopta o deja traslucir de manera más o menos consciente. La obra resultante debe evocar convincentemente los rasgos externos y la vida interna del modelo, que tiene que ser reconocible de inmediato y dejar una huella imborrable en la memoria de los demás, pues el retrato ofrece el único testimonio visible sobre la existencia del hombre.

Tanto si surge del impulso del artista, la obra evoca el estado físico y anímico de la figura, pero también los sentimientos del creador hacia aquella, y dice casi tanto sobre la idea que el modelo se hace de si mismo como sobre la opinión que el artista tiene sobre el.

Los retratos son una imagen potente de autoridad y de la personalidad que tenia el modelo en vida, incluso podría decirse que existe algún vinculo mágico entre la imagen y el modelo. Después de cualquier revolución, se bajan o derriban las estatuas de los gobernantes (como pudimos ver hace poco, en Irak con la estatua de Saddam Hussein), se queman las fotografías. Se intuye confusamente que el daño que se causa a la imagen alcanza al odiado modelo, como si este siguiera perviviendo multiplicado por las efigies que quedan en pie y pudiera seguir mandando después de muerto.

Un retrato alude siempre a un modelo humano ausente, cuya presencia real y verdadera, debe ser sentida en la imagen como si la persona viva hubiera aparecido y se hubiera encarado en vivo con el espectador. Tanto su fisonomía como su personalidad deben ser fácil e inmediatamente identificables. Un buen retrato es inconfundible: manifiesta los rasgos personales de un determinado individuo, lo cual no quiere decir, curiosamente, que la imagen deba necesariamente parecerse físicamente al modelo. Debe, ante todo evocarlo espiritualmente, permitiéndole manifestarse a través de la obra ante los sentidos del espectador.

Solo gracias a los retratos podemos volver a mirar cara a cara a los hombres, celebres o no, del pasado. A menudo, son celebres y son recordados porque una imagen pintada o esculpida mantiene vivo su recuerdo, evitando que caigan en el olvido y desaparezcan para siempre. Por medio de las palabras de las historias y de la poesía sabemos de sus acciones y reacciones, pero solo la imagen gráfica nos proporciona la impresión de que están vivos todavía, más vivos que nosotros, porque sabemos que sus retratos nos sobrevivirán. Por medio de las imágenes, los hombres alcanzan casi la inmortalidad. Tutankhamon, muerto hace tres mil quinientos años, tiene mas presencia y sus rasgos están mas presentes que los de cualquier hombre recientemente fallecidos que no ha tenido la suerte de ver sus rasgos inmortalizados en una imagen.

Sócrates exponía que además de lo visible, el buen retratista tenía que ser capaz de transmitir la “viveza del alma” del modelo. Es mas, la obra era valida y se desmarcaba de las reproducciones artesanales carentes de vida, si comunicaba el espíritu del modelo a los espectadores. El artista, por lo tanto, debía conseguir que la materia hiciera visible algo tan impalpable, secreto y oculto como el alma del modelo.

2 Comentarios:

Blogger Pancho Martínez said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

1:50 AM  
Blogger Pancho Martínez said...

"Hacer visible, lo inteligible"

Es lo más complejo del retratar, crear vida o recrearla. No es solo un tema de quien retrata, como bien han dicho es de quien modela.

Aunque a mi juicio los mejores retratos son aquellos para los que no se ha modelado, y no me refiero a retratar con una foto ( es muy dificil que un retrato de foto no quede "muerto" ), sino que a ese retrato en el que el sujeto no nota que está siendo retratado.

De los sellos postales, a simple vista y a modo de opinión muy personal, no me parece que haya mucha "vida"
en ellos, me pregunto quizá si la técnica juega en perjuicio de la expresividad de los "movimientos mentales" de los retratados.

A ver si los pillo por ahí para darles una mirada a los sellos, esta vez fijándome bien en aquello de lo que ahora hablo, de manera tan barza.

Saludos!

1:59 AM  

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